La foto adjunta no es del altivo pino de Formentor, inmortalizado desde 1875 por los cuarenta versos de la oda de Miquel Costa i Llobera, que hoy recitan los escolares mallorquines y algunos catalanes. No lo es, pero podría serlo perfectamente. El de la foto, más achaparrado, ese encuentra en Cala S’Alguer (Palamós) tan amenazado como los del litoral mallorquín por nuevos apartamentos en construcción en la limítrofe Pineda d'en Gori. La pequeña editorial mallorquina Saïm acaba de publicar el libro El pi de Formentor, en que el novelista isleño Joan Buades (premio Joan Crexells 2016 a la mejor novela del año por Crui, els portadors de la torxa), escribe en esta ocasión: “El pino de Formentor debería leerse hoy,
