29 ene. 2012

El otro escándalo de la quiebra de Spanair

La forma indigna como la aerolínea catalana Spanair se declaro en quiebra y dejó en tierra a los pasajeros que habían pagado su billete no debe servir de cortina de humo a otro hecho gravísimo: el fin del sueño del flamante aeropuerto de Barcelona, ampliado en 2009, como nudo de conexiones internacionales. Es decir el fin del sueño de un aeropuerto internacional en Barcelona, por culpa de la obstinación del gobierno de Madrid en no privatizar o liberalizar la compañía
pública de gestión de todos los aeropuertos AENA, con la convicción de que eso demostraría que El Prat es más competitivo internacionalmente que Barajas. Es decir, el fin del sueño de Barcelona como capital internacional, mientras Madrid pueda impedirlo.
El flamante aeropuerto ampliado de Barcelona seguirá siendo un simple apeadero de turistas low cost, no la indispensable herramienta de crecimiento de Cataluña dotada de conexiones rápidas con los centros mundiales de actividad económica. La primera compañía del aeropuerto barcelonés por número de viajeros es actualmente Vueling (7’7 millones anuales), seguida por la extinta Spanair (4’4), Ryanair (3’4), Easyjet (2’4), Air Europa (1’5) e Iberia (1’4). La compañía española de bandera tan solo aparece en sexto lugar, en un aeropuerto recién estrenado y condenado por AENA al sucursalismo local.
Algunos se han apresurado a acusar al último gobierno tripartito de la Generalitat de financiar una aerolínea catalana como Spanair para ocultar la incapacidad política de hacer entrar en razón al gobierno central, que es el nudo insoslayable del asunto. Precisamente el director general de Puertos, Aeropuertos y Costas de aquel gobierno de la Generalitat, Oriol Balaguer, acaba de publicar un libro en que analiza el dilema, titulado Catalunya, més enllà dels núvols: una proposta per recuperar el creixement econòmic. Fue presentado el 11 de noviembre en el IESE por el conseller Mas-Collell, en un intento de repetir el encuentro de 2007 en la misma institución del sector empresarial catalán para pronunciarse en favor de un aeropuerto internacional en Barcelona.
Quienes acusan al anterior gobierno tripartito de la Generalitat de ingenuidad en la compra de Spanair, ¿piensan tal vez que el actual logrará del gobierno absoluto del PP más racionalidad aeroportuaria?



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