11 feb. 2019

Prostitució a La Jonquera, una tradición arraigadísima

Catalunya ostenta el triste record de acoger el mayor burdel de Europa, el Paradise de La Jonquera, inaugurado en 2010 como ampliación de una larga tradición. Las conciencias se tranquilizan con rapidez, como si se tratara de una fatalidad inevitable con rango de oficio más antiguo del mundo, aunque el calificativo sea una sandez. Basta con disimular, aunque infrinja la ley. También se consuelan pensando que la mayoría de la clientela es francesa, como en todos los demás negocios del lugar. Cualquier frontera suele ser un foco de actividades subterráneas. La más transitada de Europa occidental desde la implantación del turismo es la catalana del Pertús y La Jonquera. Transitan cada año por ella seis millones de personas. Da pie a una actividad de visible peso específico –y ahora dejo a parte la invisible. Dicen que sus grandes supermercados facturan entre 1,5 y 2 millones de euros al día. La facturación de los macro-prostíbulos resulta más difícil de calcular. Las rendijas de la normativa son la especialidad de los responsables del ramo
y sus abogados, con la certeza de que la ley permite una parte de esta actividad. El Paradise (3.000 m2, 80 habitaciones, 150 prostitutas en verano, salas de espectáculo con capacidad para 600 clientes) abrió con los permisos legales inmaculados, tras una sentencia favorable del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya.
Pocos días después su propietario José Moreno Gómez mantuvo un encuentro con la prensa a cara orgullosamente descubierta y manifestó: “No sé de dónde vienen las críticas, no veo motivo. Nosotros hemos montado un negocio perfectamente legal. Atraemos a público que de rebote consume en los restaurantes. Además, las 150 señoritas aquí presentes dan trabajo a las perfumerías, las tiendas de ropa y las peluquerías. Y los competidores, cerca de aquí, también se benefician de nuestras instalaciones. Estoy convencido de que nuestro papel es importante en la sociedad. Somos una muralla contra la violación”.
La actividad del Paradise pone de relieve la falta de normativa que haga frente a la esclavitud moderna representada por esta actividad, asociada a delitos como proxenetismo, inmigración ilegal, falsificación documental y blanqueo de dinero. Son los delitos por los ha sido juzgado en varias ocasiones en la Audiencia de Girona el propietario y administrador José Moreno Gómez.
La consellera de Interior del gobierno tripartito de la Generalitat, la socialista Montserrat Tura, vio frenado su borrador de proyecto de ley de 2006 que planteaba prohibir los macro-burdeles y autorizar solo locales reducidos, auto-gestionados por las propias prostitutas y fiscalizados por la administración. El endurecimiento del Código Penal frente a las mafias que dominan el sector depende del Congreso de Diputados y permanece en el limbo.

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