10 dic. 2019

Robespierre seguirá sin ningún monumento ni calle en París

Las autoridades francesas han descartado repetidamente dedicar un monumento o al menos una calle a uno de los principales protagonistas de la Revolución de 1789, el “padre de la patria” Maximilien de Robespierre, llamado el Incorruptible. El personaje sigue estigmatizado como dirigente del período del Terror, a pesar de haber sido uno de los impulsores más destacados de la Revolución que determina los orígenes de la República actual. El correligionario Danton tiene su altivo monumento a la salida del metro Odéon, en pleno Barrio Latino. Saint-Just también cuenta con una calle en la capital francesa. Robespierre, no. Figura en el nomenclátor de múltiples localidades francesas, pero en París, no. La editorial
Gallimard ha publicado el libro de Marcel Gauchet con un título contundente Robespierre, l’homme qui nous divise le plus (El hombre que más nos divide).
La Revolución francesa no consistió tan solo en expandir unas ideas revolucionarias sobre derechos civiles que hoy nos parecen elementales, sino que construyó un nuevo aparato del Estado, la República. El período del Terror se implantó en un contexto de guerra interna (la guerra civil en la comarca de la Vendée costó doscientos mil muertos) y guerra externa contra el nuevo régimen por parte de las cortes reales europeas. El apogeo de la guillotina durante el Terror de 1793-1794 hizo rodar cuarenta mil cabezas en diez meses, incluidas las de sus dirigentes.
Los “termidorianos” de la Convención, protagonistas del golpe de timón del 8 de Termidor del año II (26 de julio de 1794), desbancaron, encarcelaron y guillotinaron a Robespierre, Saint-Just y Danton. La “reacción termidoriana” desembocó en el golpe de estado del general Napoleón Bonaparte, el “poder fuerte” que concluyó los efectos más directos de la Revolución y estabilizó el orden.
En las magnas celebraciones oficiales del bicentenario de la Revolución en 1989 el gran ausente fue Robespierre, el Incorruptible. En 2011 el alcalde socialista Bertrand Delanoë se opuso de nuevo a la petición de una calle o un monumento para Robespierre en París, con la excusa que la iniciativa no reunía el consenso necesario. En 2016 se opuso igualmente la alcaldesa Anne Hidalgo. El hombre clave sigue siendo quien divide más , precisamente porque fue clave.

1 comentarios:

  1. El personaje de la zarzuela "El bateo" en su tanguillo jocoso, propone "hacer de carne humana la estatua de Robespierre".
    Saludos
    Francesc Cornadó

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