7 feb. 2018

Día del Exilio: en el Coll d’Ares la Guerra Civil duró tres días más

El pasado año el gobierno de la Generalitat declaró el 5 de febrero Día Nacional del Exilio y la Deportación, convocando una concentración en el municipio fronterizo de La Vajol, desde donde marcharon al destierro aquel día preciso del calendario los presidentes de la República, de la Generalitat y del gobierno vasco. Este año la concentración será el próximo domingo 11 de febrero en Prats de Molló, otro municipio fronterizo que vio pasar uno de los  más dramáticos éxodos humanos de la Europa contemporánea, después de que Franco ganara la batalla del Ebro y entrara en Barcelona sin resistencia el 26 de enero. La gran mayoría de los 450.000 refugiados republicanos en marcha hacia Francia (la mitad
soldados, la otra mitad civiles) pasaron por la vía principal de La Jonquera y El Pertús. En cambio la Retirada tuvo algunos aspectos diferentes en el siguiente paso fronterizo establecido, el Coll d’Ares, en la media montaña de las comarcas fronterizas del Ripollés (Camprodón) y el Vallespir (Prats de Molló).
El jueves 9 de febrero las tropas franquistas habían ocupado la frontera principal del Pertús, el viernes 10 la de Cerbère y también la de Puigcerdà/Bourg-Madame. Coronaban de aquel modo todos los objetivos catalanes, salvo la llamada "bolsa de Molló" en el Coll d'Ares, defendido hasta el lunes 13 de febrero por unos 25.000 hombres  porque los caminos disponibles no podían absobir la cantidad acumulada de personas en retirada. El mando franquista dio un ultimátum de 48 horas la noche del día 12 para que la cresta fuese evacuada, bajo pena de tener que hacerlo con fuego de artillería una vez transcurrido el plazo. 
La carretera asfaltada de Olot, Ripoll y Camprodón llegaba hasta la pequeña localidad de Molló (600 habitantes), donde una pista de tierra más o menos practicable por los vehículos conducía al Coll de Ares, después de 4 km de subida. A partir de aquel punto los municipios franceses de Prats de Molló (2.000 habitantes) y Arles de Tec (2.000 habitantes) distaban 11 y 13 km respectivamente. 
En Camprodón fueron concentrados muchos heridos de los hospitales republicanos catalanes, instalados como pudieron en el hotel Rigat, el hotel Güell y otras dependencias municipales o privadas. Los 1.500 heridos evacuados aquellos días de Camprodón hacia Francia llegaron en pésimas condiciones de traslado hasta el Coll d'Ares a partir del 6 de febrero, con 50 cm de nieve acumulada en aquel punto (el 5 de febrero había caído una fortísima nevada). 
La mayoría fueron evacuados el 24 de enero del hospital militar de La Garriga (Barcelona) hasta el balneario de Caldes de Malavella (Girona). En aquel primer trayecto ya se vieron ametrallados por la aviación franquista, a pesar de les grades cruces rojas visibles sobre el techo de los vehículos. 
En el Coll d’Ares la carretera del lado francés no estaba terminada. Finalizaba en el Coll de la Guilla, a 4 km de la cumbre fronteriza. La unión entre ambos tramos la construyó de facto el paso compacto de cerca de 100.000 refugiados republicanos sobre la nieve. 
Las autoridades militares republicanas solicitaron que sus zapadores pudiesen allanar aquellos últimos 4 km para permitir evacuar a los heridos en vehículos. La petición fue denegada por las autoridades francesas. Eso obligó a efectuar el traslado por tramos: en vehículos hasta el Coll d’Ares, en camillas a peso de brazos hasta el inicio de la carretera practicable del lado francés, y acto seguido de nuevo en vehículos, cuando los había disponibles disponibles, hasta Prats de Molló. 
El Coll d'Ares no fue ocupado hasta el lunes 13 de febrero a las 14h15 por los soldados franquistas del Cuerpo de Navarra. Aquella misma mañana los últimos 10.000 republicanos bajaron del Coll d’Ares hasta la población de Prats de Molló y otros 8.000 por el vecino Coll de Malrem o por el Coll Pregon hasta el pequeño municipio francés de Lamanera (350 habitantes). 
Muchos refugiados fueron encerrados las primeras semanas en los prados nevados, rodeados de alambradas, antes de ser trasladados a los campos de concentración de las playas de Argelés, Saint-Cyprien y El Barcarés. El 17 de febrero el enviado especial del diario perpiñanés L'Indépendant, Théo Duret, seguía preguntándose: "¿Cómo se puede imaginar poner a vivir a miles de hombres al aire libre cuando el termómetro baja por la noche a diez grados bajo cero?".

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